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Circunloquio para las Reinas Magas

  queridas reinas magas: Creo que os necesito, busco alojamiento en algún lugar que no tenga témpanos ni sea líquido ni huela a licor de cereza. Me gustaría que tuviese vistas al río verde de las mil campanas. Me haríais un favor si tuviera conexión wifi, chocolate en los armarios y CDs de Mario Biondi y semillas para poner un huerto yo misma y alimentarme de todo lo que no sean dudas y falsos “estoy bien” e ilusiones que no me llevan a ninguna parte. Quiero dejar de fumar, pero están tan baratas las ráfagas de Instagram que no acabo un paquete y ya me estoy comprando el siguiente. El conserje se leyó mi periódico y supo lo mal que ando, la limpiadora de mi edificio rompió la escalera y cortó el paso al loco que me persigue, el jardinero le ha puesto extensiones a los árboles porque podó demasiado las mañanas, y yo ya no lo soporto. Por eso, reinas, solicito asilo. Dadme una noche de asilo como a Mon Laferte, dadme una copa de algo, una sartén una paleta de madera dos tomates unos ...

J'ai vécu jusqu'ici de leçons de solfège

Dejé las clases porque era el momento de rebelarse, de portarse mal. Y si no lo hubiera hecho creo que silbaría menos y cantaría mejor. Lo cierto es que me arrepiento pero es maravilloso ponerse la medallita y decir, nononononoo, yo es que empecé y tengo alguna idea pero luego vi lo aburridísimo que era y dije: ah non, merci! Luego, claro, quería tocar la guitarra y ya no me dejaron, o no insistí lo suficiente. ¿Quizás pensaron mis padres que también dejaría las clases de guitarra como dejé las de piano? No sé.  Hay gente a la que le aterran los textos enormes, pero yo temo siempre poner comas y puntos y reducirlos porque pienso que son como partituras que deben durar todo lo que pueda aguantar una orquesta tocando instrumentos y un director agitando el dedo o la batuta. Est-il près? Est-il loin? Est-il à Rochefort? Yo quiero contarlo todo, quiero pero cuesta mucho y pierdo las ganas y doy vueltas y divago y no digo nada pero tardo muchos párrafos en reconocerlo, sans amour sans ad...

ça ira tu verras

no tengo los billetes, no me he ido y no te echo de menos porque te tengo aquí, aquí mismo en este sofá diciéndome tequiero , un año después sin decir palabra porque estás ocupado en mejores esfuerzos, y no tengo los billetes, no iré a renovar pasaporte, no me voy a ninguna parte más allá de tu regazo porque me llamen al teléfono y lo tenga que coger para no irme del caminito y echar todo por la borda, ya sabes: no tengo los billetes no tengo agua, cerveza ni tomate triturado en lata, nada de eso, tampoco los billetes. si quieres, compramos entradas para ir a ver a un señor sin pelo hablar sobre la digitalización de documentos antiguos en el palacio de Carlos v, planazo. los billetes no los compro, ni el pasaporte lo renuevo, porque volveré antes de que caduque, antes de que cante un gallo macondil de los que están prohibidos entre tú y yo y nuestros cien años de insoportable relación.  vente a ver las estrellas de Pennsylvania, que no sé si serán bonitas, pero creo que d...

another hundred people just got off of the train

ya no tengo secretos porque lo estoy soltando todo y de repente un detalle aquí otro allá y suelto el agarre que tengo de todos los minúsculos fragmentos de quien soy y nadie sabe encontrar y no me importa y no es obligación ni requisito para construir pero me hace mirar más alto y a ti mirarme con más ternura o a mí mirarme con menos extrañeza a mí misma cosa que no viene mal cosa que no sé si es normal cosa que no importa ni preocupa ni incumbe a nadie yo soy basta eres somos es y ocurre. Menos mal que hablar, hablamos, que nos sujetamos fuertemientre . 

obedezco a la primera pero siempre llego la última

Yo reconocía más cuadros de Velázquez a los tres años que mi hermano, con quien me llevo seis. En la misma clase donde conocí a Velázquez, también dibujé la niña con la palomita en la mano y una pelota de colores a la derecha, de Picasso; una señora de azul con un paraguas y un traje que me recordaba a Mary Poppins, película que vi en mi infancia cinco de los siete días que tiene la semana. Me aprendí el papel de la Golondrina Uno para la obra de teatro de 3º de Primaria, El príncipe feliz , y fue mi  debut  y el escenario con un haz de luz era para mí solita. el público a oscuras me inundó y era yo sola, entonces, la que llevaba la obra en sus hombros, fui consciente allí mismo de la  palabra , y si me quedaba en silencio nadie la decía, solo yo tenía esa responsabilidad ese poder y ese turno único e incomparable (quizás, solo, al de la Golondrina Dos). luego el miedo a la palabra me hizo ser siempre el ángel o el arcángel (dos personajes, un mismo disfraz), excepto la v...

mira qué spoti más guay tengo

Caigo al fondo, recógeme. ¿Has celebrado? No, gracias. Lo único que celebro es lo triste, nunca las cebras de mi cuarto. En el armario está la tila, dale la vuelta al cochino y cuida que no te regañen por comer con la boca rota. Muñeca, agotada y linda, recoge las piezas del piso y prepara la valija que nos marchamos lejos del material metálico que se pega en la piel como una capa de oro falsa que pesa y rasga la piel hasta convertirla en un lienzo antiguo y agrietado como el que tiene mi director en su despacho con un caballero de lechuguilla, ojos brillantes y mil promesas en su medallón de oro. 

instrucciones para dormir bien

que nadie te diga nada, que nadie me cuente cómo hacerlo mejor, yo quiero hacerlo así. despacio, sin saber hacerlo, a ciegas, perdida, locamente perdida porque no quiero, me niego, me indigna tener que hacerlo bien. hacerlo bien es cogerte la mano darte la verdad en una flor de papel y esperar a que se derritan en tus labios todas las palabras que escribí en cada pétalo. hacerlo bien es ponerme de puntillas y darle la vuelta a las gafas, mirarnos a nosotros mismos yo verte a ti tú verme a mí y que el sol entre también dentro, que nos caliente huesos y evapore prisas y segundas intenciones, sólo quiero la primera. cuando tengamos que dejar la habitación hacer check-out enseñar pasaporte de besos y disculparnos en la escalera por no bajar correctamente los peldaños y bajar pie a la vez que pie y brazo a la vez que abrazo y colar un mechón de pelo rizado y manga del jersey azul (que no sé si tienes pero creo que te quedaría bien), cuando tengamos que salir por la puerta y devolver las mal...

tú que vienes a rondarme

parece que cuando bailas se alinean nuestros calendarios y podemos permitirnos tomarnos la ración de conversación que llevamos meses postergando. luego hacemos como que no, que no hemos hecho, no hemos dicho, pero al mirarnos sabemos que estamos tirando la piedra y escondiendo la mano. rayo de ti río de mí. jamás estuve en una verbena y no tengo ganas de saber por qué te diviertes tanto en todas las que seguramente has celebrado. al final solo me apetecerá que veamos esa peli, que se acabe de quemar la pizza del horno, el diminuto mundo de tu nevera congelando nuestro silencio de sofá en el fondo, todas las monedas que pueda encontrar entre los cojines para ponerlas sobre tu bota. puedes salvar todo el ruido y la prisa si dejamos de mirarnos y hacemos algo, pero es la única forma que tenemos de saber que el otro está bien. la historia pierde siempre la memoria y tú y yo no sé si somos protagonistas, porque somos demasiado conscientes de que nos están narrando. dime qué hago con tus o...

esperando el golpe

estoy esperando a que un día me encuentres me digas "S., no tengas miedo, no te escondas" para huir con motivo y sin mirar atrás  (esto es un haiku? un poema? un microrrelato sobre cómo siempre voy a tener miedo a mi propia historia? una entrada de blog que alguien tiene que descifrar porque no sabe de mí lo que tampoco me interesa que sepa nadie?) estoy riachuelo y mañana estaré mandarinas. no sé para quién escribo las canciones que canto sin acompañamiento porque buscar margaritas es el hobby de mi hermano, no el mío. anoche empecé a pensar en una casa inmensa sin esquinas, solo bordes, con llaves, millones de cerraduras y ni un solo cojín. sabes que los cachalotes garbancean sin miedo a que los electrocuten? yo tenía una amiga que me llamaba dos veces al año hasta que se fue a holanda y se montó en una bicicleta de la que, años después, no se ha bajado. estudiaba filosofía y matemáticas, y yo analizaba todo lo que decía cuando hablaba con ella antes de decirlo, o quizás er...

Érase una vez un blog

 Érase una vez un blog al que le faltaban todas las entradas. Cada tres semanas se iban borrando no solo comentarios sino parrafadas enteras de texto que ya dejaba de existir, penas opiniones recuerdos risas y preocupaciones que de repente sentían la necesidad de borrarse del mapa de internet y no dejar huella. Comentarios de apoyo, o insignificantes, o sin sentido, o incluso diálogos y peleas de comentarios de gente que no venía a cuento, gente que entraba al blog por aburrimiento y dejaba por allí alguna frase tonta, algún chascarrillo absurdo, ..que en un chas! dejaban de estar.  El blog que iba perdiendo entradas tampoco, en realidad, quería ser blog. Era de estos blog(ue)s que nadie leía, que no cree tener lectores, que está desanimado desde que nace, que tiene uno de esos blogueros tras la pantalla que no sabe bien si quiere un blog, un perrito o que le hagan más caso en su casa. Las entradas se iban creando en la cabeza de este bloguero sin orden, con casi cada detalle ...