Diarios de Guangdong
Restaurante Guangdong. Carretera de la costa. Mi padre nos lleva a cenar arroz frito y carne picada servida en hojas de lo que recuerdo como algún tipo de lechuga, igual era col china(?). Cada vez que pasaba con el coche por allí levantaba la mirada y escrutaba ese horizonte veloz y de letrero iluminado, intentando averiguar si estaban ahí, si habían ido hoy también a cenar, a almorzar. Como tener padres divorciados era tener dos universos paralelos, yo siempre que estaba en uno me preguntaba qué ocurría en el otro. El vivir apurado de una hija olvidada que constantemente tiene en mente al padre (con preguntas, expectativas y más universos) ha empezado a pesar hoy un poquito más que el resto de días. Cantón no me decía nada cuando lo escuché por primera vez. El mundo oriental y China no me decían mucho tampoco; sin más. ¿Qué le parecería ahora que yo estudiara diarios de Guangdong? A él le interesaba bastante todo lo que tuviera que ver con China, creo. Puestos a preguntar (q...