No entres
Me estoy quitando la piel antes de escribirte y si me interrumpes puedo arrancar más de lo necesario, más de lo debido, más de lo recomendable. Escribirte a oscuras es necesario porque no ver lo que tengo delante me permite expresar el enfado, a veces el amor, que llevo dentro. No sé distinguirlos, pero tampoco pido que me perdonen. No entres. Todavía no entres, no estoy aún destrozada ni mirando al suelo ni siquiera pensando en ti. La verdad es que ahora mismo solo estaba pensando en qué comer esta noche, qué merendar mañana. No entres. No deberías verme así, despreocupada, impasible, frustrada pero sin necesitarte. Escribirte de noche, a oscuras, da menos miedo. Si abres esta puerta y miras qué hay dentro, cómo soy y con qué se cubre mi piel cuando la desgarro, vas a saber demasiado, tendría que matarte, ¿sabes? No entres. No vale la pena, estoy yo dentro y ya es suficiente. Puedo ir susurrándote el plan de huida, pero no fuerces esa puerta, no pases aquí dentro, donde estoy yo ...