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Mostrando entradas de mayo, 2022

Alguien debería prohibir los domingos por la tarde

Pienso que sí, Coixet. Que alguien los quite ya porque no son más que estorbo. No son más que una excusa para aparecer por ese blog que llevas en secreto o el chat de tu ex que no deja de tentarte. El domingo por la tarde no sirve ni siquiera para procrastinar porque eso significaría hacer cosas el lunes, a comienzo de semana, algo impensable para un procrastinador sensato. No sé qué autoridad tiene competencia para hacerlo, pero si se prohibieran los domingos por la tarde pienso que los pondríamos en valor, dejarían de ser la peor sensación del mundo, la pereza máxima de las perezas. Si se prohibieran, estoy segura de que en el mercado negro habría versiones medio convincentes de que algo se puede hacer de provecho un domingo, más allá de trillar el sofá o desgastar los botones del mando de la tele pasando de una peli a otra en bucle (¿alguien todavía ve la tele los domingos por la tarde?) o escuchar todos los episodios de un podcast de un tirón aunque no seamos consumidores de la cha...

figura omnicomprensiva

quiero ser omnicomprensiva, como dice L. en sus enrevesados y diabólicos artículos de 54 páginas, esos en los que a veces sientes que no sirves para leer, escribir y ni siquiera afirmar que eres hablante de lengua española. pero no sé si se refiere a que todo lo comprendes o a que eres comprensiva con los demás. es lo mismo, en realidad, pero en el primer caso veo solo a una persona, comprendiendo todo al vuelo, sin necesidad de decir palabras innecesarias para tantear qué pasa por la cabeza de los demás y luego intentar descifrar qué ocurre en su propia cabeza y, en el segundo caso, veo a esta misma persona, pero rodeada de un círculo de personas que le cuentan sus problemas y ella asiente a todo, todo lo comprende, todo tiene remedio, ella es el remedio.  quiero ser omnicomprensiva pero no quiero tener que comprender el motivo de las cosas malas, el motivo de las personas malas y, sobre todo, el motivo de mi propia maldad en mí y contra mí. o peor, contra los demás.  quiero ...

Mi primer tren a Barcelona, ¿y si se descuelga el vagón?

Creo que voy a dejar de pensar qué escribir aquí porque, ahora que tengo fecha y (potenciales) billetes, no tiene sentido seguir penando. Que sí, que es lo divertido, que se hace casi realidad, que ya estoy casi embarcada, pero no, no quiero. No quiero estar borracha en Philadelphia y sentir que el mar de Málaga es inalcanzable. Sobre todo, porque estando en Málaga nunca voy al mar. Me niego a creer que en siete meses llevaré la mitad allí y desearé estar aquí en la otra mitad. El mitad doble dejará de existir porque todo era una broma pesada en la que se confabularon los camareros de toda Málaga y un niño rubiopelirrojo que querían tomarme el pelo. Nadie va a bailar en el metro ni a sacar libros de Luis Fernando Lara. Y qué le diremos al conserje Domingo cada lunes, y quién va a visitar al señor del despacho “Pasen sin llamar”. Quién será insoportable y mirará al profe y luego al resto para ver si alguien más escucha o estamos todos pasando. Todos los trenes que he tomado, los puedo c...