clientas
No va sobre ellas, sobre ninguna de las que han pasado por el tocador, el lavacabezas, la caja, el baño, el armario de los abrigos. Los carros, las toallas, la estantería, el palo de la escoba, el teléfono, las luces, los espejos, la barra para apoyar el pie, el hueco para colocar el bolso, todo, todo eso tampoco es lo que quiero contar. pero cómo entender lo que quiero contar, a quien necesito que veáis, lectores, sin envolverlo todo en esa atmósfera, ese correr desesperado por llegar de manera impecable, esa nube de lacas y olor a hair to go y espuma para rizos. tengo que necesariamente empezar por el libro de citas, o por la libreta de los tintes, o por las cuentas al final del día, o mejor por la tarjeta con nuestra dirección, número de teléfono y nombre del establecimiento: peluquería atenea. La verdad es que no sé por dónde tengo que empezar, pero tengo que empezar a contarlo o se perderá todo ese universo, todo ese microcosmos de importantes historias cotidianas, improvisaciones, juegos de cordialidad y transformación, todo ese teatro minúsculo y para mí inmenso, lectores, tengo que empezar a contarlo para entender de dónde viene mi people pleasing, mi gracias, buenosdías, buenas tardes, en qué puedo ayudarte, qué tal la temperatura del agua, no sé, no sé si quiero todas esas fórmulas durante tanto tiempo secretas y mágicas para mí aquí escritas, donde les da el aire de vez en cuando, si alguien se pasea despistada por estas habitaciones bloguísticas. Pero quiero practicar contándolo, por si acaso no llego a tiempo, por si acaso esto queda solo aquí y alguien lo ve y piensa: ah, que su madre era peluquera, claro, se cree que eso le da ya para escribir, cómo no.
Quizás lo que describes no es people pleasing si no un puñado de buenos gestos que son lindos y necesarios entre tanta hostilidad.
ResponderEliminarMe ha gustado lo que has dicho del escenario, teatro minúsculo has dicho en verdad, y que frase tan interesante porque me encanta pensar la vida como una película y las partes del día como distintas escenas.
El otro día escuchaba un podcast que hablaba no recuerdo bien de qué pero que decía una frase algo así como la " la empatía es entender que las personas con las que te relacionas, incluso las que solo vez por la calle al caminar, también tienen una vida como la tuya..." en el sentido de que también le pasan cosas, sienten, algo les abruma, en fin tienen un vida que atender y "...cuando entendemos que no son personajes secundarios de nuestras vidas", cuando nos mirarnos con ojos empáticos y nos relacionamos desde ahí, algo cambia.
En definitiva rompemos con el individualismo propuesto desde la cultura hegemónica.
Y volviendo al pequeño teatro, creo que lo lindo de las peluquerías, que por cierto no habito hace años, es que tienen ese no sé qué, es que todas, todes, todos somos protagonistas allí y vibra empatía y humanidad.
¿Romanticé la peluquería en realidad o solo quería hablar de romper con la cultura del indivualismo a través de la empatía? ¿O quizás esos gestos lindos que tienes me gustan tanto que busqué justificarlos para que no quieras deshacerte de ellos por pensar que son people pleasing? ¿Quizás un poco de todo?
Gracias por compartirte. Te sigo leyendo.
Besos.
No puedo esperar a leer más de estas memorias que nunca deberían perderse en el olvido.
ResponderEliminarMe traerán recuerdos y espacios olvidados en el fondo de mi mente.
Sigue con lo tuyo amiguita que siempre tendrás dos ojos que te lean y un alma que te entienda 🫶🏻