The Sunday Drivers
Era un nombre estupendo para una banda. Me encantaba escucharles los domingos, también los martes, los viernes, los sábados. Me rompieron el corazón cuando pusieron fin a su carrera juntos, terminaron, c'est fini, ya no más música indie pop rock español. I remember summers, on my mind, everything reminds me of you. Y todo en 2009, o 2007, o 2008, no sé. El caso es que son mi banda sonora, la de muchas horas de carretera, involuntarias, para alejarnos del pueblo e ir a la ciudad (un pueblo grande y una ciudad pequeña, pero pueblo y ciudad nonetheless). En esos viajes en coche había que fingir que no nos daba mareos la carretera, que el olor del coche nuevo del divorcio no era desagradable, que aprenderse todas las letras del desamor en inglés era lo normal, lo que está bien, porque era lo que tocaba. No sé si Jero Romero sabe todos los kilómetros que han recorrido sus canciones, aunque quiero pensar que lo intuía si estuvo de acuerdo en darle un nombre como el que le dio al grupo. My plan is not to love you, I've got better things to do. Yo a veces pienso que la manera que tengo de querer es aprendida, ni de mis padres ni de mis amigos ni de mis crushes en Disney Channel, sino de las canciones que he oído en mi vida. Soy un poco como una esponja musical que ha ido absorbiendo lyrics y que por eso no puede parar de encontrar la letra adecuada para cada momento bonito triste incomprensible nervioso emotivo desconcertante. Ni siquiera sé si sé querer, pero puedo cantar como si supiera. No es porque cante bien, tampoco es eso, pero uf, cuántos discos he podido escuchar una y otra vez, en el asiento de atrás, secretamente masticando todas esas palabras que no sabía en qué momento podría usar, pero por si acaso. I just don't know who I am and how long I'm gonna be with you. Nunca sabía del todo qué podría significar aquello que estaba cantando, ¿no os pasa a veces? ¿que tarareáis algo súperconvencidas durante mucho tiempo, pero luego resulta que os estábais inventando la letra totalmente? Las carreteras seguían teniendo sentido, incluso con aquella cancioncilla mal cantada; no me preocupaba. Yo miraba un poco embobada al infinito y esperaba, anticipando el inicio de la siguiente. Me encuentro igual de embobada en pocas ocasiones. Con la Svarbova, maybe. (¿se nota demasiado que la estoy metiendo aquí con calzador?) Las fotos de la Svarbova me llevan a algún lugar interminable que no sé identificar y no sé tampoco por qué me afecta tanto, si son solo piscinas, frías y con azules y negros y rojos y algún amarillo, es verdad, pero todo lo que me dicen a mí esos azulejos no es, seguro, para nada lógico. Hay por ahí un vídeo musical, publicado hace la friolera de 14 años, de una de las canciones de TSD, My Plan, y que ocurre en una piscina. No sé si verlo me ha aclarado algo sobre la canción, dudo mucho que me haya aclarado algo sobre las piscinas, pero aun entendiéndolo tan poquito, me ha parecido magistral.
Supongo que no hace falta más que eso. Eso, y tener una excusa, la que sea, para hablar de Svarbova.
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