¿«Egresados» qué es?
Lo prometo. Yo estaba a punto de poner otro título (para vosotros, para quienquiera que pulule por ahí). Pero estoy escuchando un programa de radio en el que acaban de decir: ¿«Egresados» qué es?
Y ya está. Ya estaría. Me acaban de llamar para que riegue unas plantas, ahora vengo.
Regué unas flores, luego me puse a quitar escombros, luego ayudé a una señora a cruzar la acera y un perro me ladró por ser la niña del barrio que mejor lo trata (está acostumbrado a que le peguen patadas en la boca), después me comí una cucharada de sandía (cucharada) y después subí las escaleras para contarlo en este teclado negro. Ya ustedes se pueden creer lo que les dé la gana. Son ustedes soberanos del destino, del futuro atrapado aquí en esta noche.
¿Egresados qué es? Pues eso mismo digo yo. Y eso que ni siquiera venía a hablarles de egresados. Lo cierto es que el regar las plantas me descolocó y ya no supe bien a qué venía. Esta forma de escribir mía, por otro lado, es un poco como esos estudios del léxico disponible. Las primeras palabras que se me ocurren sobre X tema, sobre Y hemeroteca, sobre Z repositorio. Mejor que venga a hablarles de algo útil, concreto, caracterizado, categorizado, etiquetado como "Útil", en orden cronológico, con suficientes espacios, nada de notas al pie y un anexo de canciones y fotos que puede que ilustren lo que he dicho. Eso estaría genial.
Y pues nada, que los egresados son los que egresan y no regresan, porque regresar supondría volver a ver a todos esos que miraste con miedo, aburrimiento y alegría (en ese orden), regresar supondría reconocer que no fue bien afuera y que mejor dentro que fuera o mejor fuera que dentro pero no queda otra entonces te quedas dentro. En fin, los escombros. Que los escombros hay que quitarlos y echarlos en alguna parte, son egresados de una obra y lo que hacen es irse para no volver. Y si vuelven pues serán cemento o cualquiero otra cosa con otro nombre pero el mismo color, entonces significa que sirven para otras cosas pero con otras cualidades. ¿Tiene sentido? Encuentro que demasiado.
La señora a la que ayudé a cruzar, por cierto, es una señora que no conozco y que no me ha pedido que le ayude a cruzar. Pero la vi tan perdida, tan indecisa a lanzarse a la carretera que yo pensé que querría cruzarla pero ahora se me ocurre que quizás solo estaba mirando su imposible diario y yo le he roto los esquemas. Que quizás ella todos los días se levante y se ponga en la acera a mirar los coches y yo hoy la he descolocado llevándola del brazo al otro lado. menuda jeta tengo. ¿Y si la señora resulta que lo que quería era montarse en el coche de su sobrina que viene a recogerla para llevarla al centro donde otras señoras mayores se distraen contando cosas de pensionistas? Si la señora quería eso, pensaréis, pues que te lo hubiera dicho. Pero claro, la señora no hablaba español. No es como esa otra abuelita de Roma que nos regañó por parlar troppo alto en un café y encima lo hizo en español siendo ella italiana, no. Esta señora no hablaba en absoluto, estaba absorta en la carretera, estaba queriendo cruzar y yo la he ayudado, sin más. Un acto bueno. Un buen acto. Una cosa que me ha pasado esta tarde entre todas las que me han impedido venir aquí a hablar de otra cosa que no era esta pero ya he olvidado.
Ah, creo que sí. Ya recuerdo. Yo venía solo a contar a quien interese que, como egresada, yo ya sé lo que es la Filología Hispánica, eso por lo que algunos me preguntan tanto. (Bueno, nadie). El caso es, que, aun sabiendo lo que es la filología, aun conociendo el misterio de lo que verdaderamente contiene ese nombre, me niego a explicarlo. Me niego porque quienes saben lo que la filología hispánica es saben de sobra que no es nada concreto y que mejor no decirlo porque si lo dicen se darán cuenta quienes no saben lo que es de que es algo que no puede saberse entonces hay que quedar bien con ellos, con quienes lo saben y callan, y con los otros, con quienes no saben y preguntan. Yo soy egresada, eso se supone que basta.
Por cierto, el programa de radio era este, que en verdad de radio no tiene más que el micro. Ya ustedes se pueden creer lo que les dé la gana.
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